Jaime Ingram Jaén

Apuntes para una historia de la música en Panamá
(1903-2003)

 

Notas

Introducción

Cuando Panamá se declara República independiente, separándose de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, después de cuatro fallidos intentos separatistas en el transcurso del siglo XIX, es muy poco lo que trae consigo como desarrollo musical. La característica histórica de país de tránsito, tan beneficiosa para el intenso traslado internacional de ciudadanos de un océano al otro dentro del territorio nacional, no fue particularmente positiva en el sentido de lograr que músicos profesionales decidieran sentar cabeza en el territorio nacional, tal como sucedió en los países vecinos.

En el último cuarto del siglo XIX, cuando Panamá aún era parte de Colombia, nace Narciso Garay Díaz (1876-1953) la personalidad musical más completa que tuvo la nueva República en la primera mitad del siglo XX. Compositor, violinista, cantante, polígrafo, investigador, ensayista y abogado además de diplomático y hombre de Estado, Narciso Garay Díaz inició estudios de violín y órgano en el Instituto Musical de Cartagena de Indias. De 1887 a 1890 recibió lecciones privadas de violín con Arturo Kohpcke, entonces cónsul del Imperio Alemán en Panamá. De 1891 a 1896 siguió en Bogotá clases particulares de Armonía, Filosofía y Derecho. En 1896, en reconocimiento a su talento, el gobierno de Colombia1 le otorgó una beca con la que partió a Europa y tras una corta estadía en París, donde continuó estudios de violín con el distinguido maestro Martín Marsik, pasó al Real Conservatorio de Bruselas, de donde obtuvo el Primer Premio de Armonía en 1898 y el Primer Premio de Contrapunto y Fuga al año siguiente. En 1900 Garay retornó a París para hacer estudios de composición con el maestro francés Vincent D´Indy en la Schola Cantorum y luego a Londres donde decidió dedicarse por entero a la composición. Regresó a París en 1902 para ingresar en las clases que el célebre maestro y compositor Gabriel Fauré dictaba en el Conservatorio de la capital francesa y en 1904 retornó definitivamente a Panamá donde fue nombrado Director de la recién creada Escuela Nacional de Música - instituida, mediante la primera ley orgánica de instrucción pública, dictada en marzo de 1904 – y que, partir de 1911, pasó a llamarse Conservatorio Nacional de Música y Declamación.

La obra musical de Garay comprende las siguientes composiciones Fuga triple para cuarteto de cuerdas (1900), Sonata para violín y piano (1901); Suite Antigua para piano (1901), Cuatro Canciones con poemas de Laconte de L'Isle y Charles Boudelaire (1901), Fantasía Sonata para piano (1903) y Marcha Triunfal (1908), entre otras. Su obra de investigación folclórica más significativa Tradiciones y Cantares de Panamá se publicó en Bruselas en 1930 y constituye un clásico nacional. Otros de sus escritos son El Folclore hispanoamericano, El Arte y la Escuela, El sentido de la Nacionalidad en el Arte, El Arte en Panamá, El Aria y la Sonata, Reminiscencias de un folklorista, y El Estado y la Música en las Américas, amén de un sin número de ensayos sobre historia, literatura y política internacional.

La institución musical más antigua que se conoce dentro del territorio nacional es la Banda de Música del Estado Soberano de Panamá, creada en 1867 cuando todavía Panamá era parte integral del Estado colombiano. Al margen de que es muy poco lo que se sabe sobre la actividad musical en el Istmo anterior a la gesta separatista, hubo alguna labor precursora por parte de personalidades aisladas como Jean Marie Victor Dubarry, de origen francés, del cubano Lino Boza y de su hijo Pablo y de su sobrino Máximo Herculano Arrates Boza (1859-1936) quienes juntos con José Manuel Rodríguez y otros, constituyen los primeros compositores de pasillos, valses, mazurcas, polcas, habaneras, pasodobles, galopes, danzas en general e himnos escolares del país.

Jean Marie Víctor Dubarry (1831-1873), reputado de ser el músico más notable de la segunda mitad del siglo XIX en Panamá, nació en la de ciudad de Tarbes, en los Pirineos franceses. Viajó muy joven a nuestro Continente radicándose en Panamá donde contrajo matrimonio con la panameña Candelaria Jiménez con quien tuvo cuatro hijos. Dubarry fue el creador de la primera Academia de Música en Panamá, el organizador de la primera Banda de Música del Cuerpo de Bomberos de la ciudad capital en 1892, así como el creador de la Banda de Bomberos de la ciudad de Colón y David, en 1897 y 1906 respectivamente.

Su hijo Arturo Dubarry (1858-1911) excelente flautista, director en 1892 de la Banda de Bomberos de la ciudad capital, futuro maestro en el Primer Conservatorio Nacional de Música y Declamación, como instructor de instrumentos de viento, fue el primer compositor panameño de obras para banda así como autor también de una serie de danzas populares entre pasillos, mazurcas, polcas y valses.

Máximo (Chichito) Herculano Arrates Boza (1859-1936) clarinetista cubano establecido en Panamá en 1880, fue instructor de instrumentos de viento-madera en 1911 así como miembro fundador de la primera Sociedad Filarmónica de Panamá y autor de numerosas danzas de carnaval entre las que sobresale como un clásico nacional Viva la Reina Roja mejor conocida como Pescao. En 1910 Arrates Boza abrió una Academia de instrucción musical para los nuevos miembros de la Banda del cuerpo de bomberos. El clarinetista y compositor hizo estudios, tanto en Panamá como en México. Fue miembro de la Banda Republicana de la cual fue subdirector y director jefe. Fue también subdirector de la Orquesta del Conservatorio creada más adelante por Narciso Garay.

Pese a que la ciudad de Panamá no ofrecía atractivos suficientes para artistas de renombre, algunas personalidades llegaron al Istmo con ocasión del proyecto del Canal Interoceánico francés. Éste suscitó un cierto movimiento de tipo artístico cultural, además de que por razones de la privilegiada situación geográfica del Istmo, algunos personajes del mundo del arte tuvieron que atravesar el territorio en el ferrocarril interoceánico, construido en 1850, para abordar un navío en el Atlántico, o en el Pacífico. De ahí que personalidades musicales de cartel internacional como el pianista estadounidense Louis M. Gottschalk, la celebérrima actriz francesa Sárah Bernhardt2, el violinista catalán Juan Manén3, el legendario violinista cubano Claudio Brindis de Salas4, así como diversas compañías ambulantes de ópera y zarzuela, hayan actuado tanto en nuestra ciudad capital, en las costas del Pacífico, como en la ciudad de Colón, en el océano Atlántico.

Los diarios nacionales de la época dieron a conocer que el violinista panameño Manuel Arias Hidalgo (1863-1926) secundado por el pianista brasileño Emilio Pons, se habían presentado en un recital en abril de 1889. Lamentablemente es poco lo que se sabe de Arias Hidalgo, aparte de que nació en Parita en 1863, que hizo estudios de violín en la ciudad de Milán, Italia y que en 1913 se estableció en Chile donde contrajo matrimonio con Blanca Berríos quien le dio tres hijos: Faustino, José y María. Arias fundó en Chile un Conservatorio de Música donde formó a varios jóvenes, incluyendo a sus propios hijos. Faustino llega a ser concertista de relieve pero murió prematuramente en Alemania. José fue miembro fundador y ejecutante de la Orquesta Sinfónica de Chile desde 1941 hasta 1981, año cuando probablemente decidió acogerse a la jubilación de rigor. Y María fue profesora de piano del Conservatorio Nacional de Música de la Universidad de Chile donde llegó a ser designada como Coordinadora de la Carrera de Tecnología del Sonido.

Primera Escuela de Música y el Teatro Nacional

Tal como quedó dicho, el 23 de marzo de 1904, a escasos meses de haberse creado la República, la Convención Nacional Constituyente facultó al Poder Ejecutivo para crear una Escuela de Música que debía funcionar como parte de un Instituto de Bellas Artes, cuya dirección se puso en manos de Narciso Garay Díaz. En ese mismo mes se dispuso también la construcción del Teatro Nacional, diseñado por el arquitecto italiano Genaro N. Ruggiero y construido por el Ingeniero panameño Florencio Harmodio Arosemena. Las obras concluyeron en marzo de 1908, conjuntamente con el telón de boca y el plafond realizados por el renombrado pintor nacional Roberto Lewis, egresado de la Escuela de Bellas Artes de París. El Teatro se inauguró artísticamente5 el 22 de octubre de 1908 con la ópera Aída, de Verdi, producida por la Compañía Italiana de Mario Lambardi, contratada por el Gobierno Nacional para el histórico evento.

Procedente de Guatemala, donde había hecho escala, la Compañía Lambardi contaba con un elenco de ochenta y tres personas, entre primeras y segundas figuras, coro, bailarinas y músicos. La breve temporada de ópera que siguió a la inauguración del Teatro y que puso en escena doce representaciones líricas de Carmen, Lucía de Lammermoor, Mignon, El Trovador, Rigoletto, Cavallería Rusticana, Pagliacci, Fausto, La Bohemia, Ernani y Baile de Máscaras, se extendió exitosamente hasta el 25 de noviembre. La representación de Aída, en la inauguración, fue precedida por el estreno de una Marcha Patriótica de Narciso Garay, escrita expresamente para la ocasión.

El Himno Nacional

El autor del Himno Nacional de Panamá es el músico de origen español Santos Jorge Amatriaim (1870-1941) nacido en Peralto, Provincia de Navarra y educado en el Conservatorio de Música y Declamación de Madrid. Santos Jorge llegó a Panamá en 1889. Fue Maestro de Capilla de la Catedral Metropolitana, primer Director de la Banda Republicana cuyos destinos dirigió hasta 1912, profesor de música de la Escuela Normal de Institutoras, profesor privado de canto, solfeo, piano y violín, así como Presidente Honorario de la Unión Musical de Panamá en 1937. Entre sus obras se encuentran, una Fantasía al Cerro Ancón, una Oración Fúnebre, Salve Patria, y el Himno al Maestro, todas para Banda.

La Escuela de Música dirigida por Narciso Garay Díaz, que a partir del 1 de enero de 1911 pasó a llamarse Conservatorio Nacional de Música y Declamación, desarrolló una intensa actividad en pocos años con planes de estudio, como todos los Conservatorios de Iberoamérica, basados en el sistema de instrucción musical francés, en ese momento considerado como uno de los mejores del mundo.

En 1906 un grupo de alumnos del Conservatorio fundó el Círculo Filarmónico con el fin de organizar y presentar conciertos públicos. Diez años después, con el Primer Grupo Sinfónico Estudiantil, reforzado con profesionales y aficionados, Garay organizó una Sociedad de Conciertos y ofreció la primera temporada de "espectáculos sinfónicos";. Dadas las limitaciones del medio, sorprende gratamente que Garay, entre 1910 y 1918, haya tenido la capacidad para manejar en el Conservatorio una orquesta de sesenta y un ejecutantes (!). En esa oportunidad el Concertino o primer atril, era el violinista panameño Demetrio Brid.

En 1912 Garay celebra un Festival Lírico-Dramático y lleva a escena el primer acto de la ópera Fausto de Gounod lo que constituye "todo un acontecimiento";, según comentarios de la prensa, con cantantes nacionales y extranjeros residentes en Panamá, entre los que sobresalieron los panameños Alcides Briceño (tenor), Vicente Alvarado Linares (barítono), el bajo profundo Enrique Correa, así como las estadounidenses Lorraine Foster (soprano) y Martha Degnan (mezzo soprano). La dirección escénica de la ópera estuvo a cargo de Johanna Lutz y su esposo Otto Lutz, de nacionalidad alemana, quienes fueron los primeros maestros de canto del siglo XX en la ciudad capital.

Así mismo, el 10 de mayo de 1915 Narciso Garay presentó, en el Teatro Nacional, el último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven con cantantes y ejecutantes nacionales. La presentación contó con la presencia del entonces Presidente de la República, don Belisario Porras.

Primera pianista panameña

La primera pianista panameña en cosechar aplausos en el Teatro Nacional fue Adriana Orillac Jované (1887-1948) discípula de la profesora Natividad Cervera y alumna sobresaliente de la primera Escuela Nacional de Música y Declamación. También fue violinista y se presentó en diversas ocasiones como solista en obras del gran repertorio pianístico. En 1915 Adriana Orillac viajó a París, para ampliar estudios de piano con el célebre pedagogo Isidor Philipp. Al retornar a la patria, continuó presentándose en el Teatro Nacional lo que matizó con la enseñanza del piano, en el que fuera el segundo conservatorio de música, de 1941 a 1948. No hay duda de que, de cara a los programas de la época, alcanzó un respetable nivel de ejecución pianística, único en toda su generación.

Más adelante actuaron en el Teatro Nacional artistas de la talla de Miguel Fleta y Tito Schipa, así como el violonchelista Bogomil Sikora, el violinista español Andrés Dalmau y otros, acompañados por el pianista de origen español Alberto Galimani residente en Panamá, quien había realizado estudios musicales en el Conservatorio de Música de Barcelona. Galimani fue hábil director de orquesta, profesor de música en varias instituciones nacionales, así como autor de un número plural de obras, entre las que sobresalen el Capricho Típico Panameño y la conocida Marcha Panamá. El 30 de Septiembre de 1929, actúa en Panamá el compositor y excelente pianista cubano Ernesto Lecuona. El célebre músico cubano actuó en el Teatro Nacional con la soprano cubana Hortensia Coalla6 mereciendo el aplauso unánime del público nacional. En recuerdo de dicha visita, Lecuona, compuso una conga intitulada, Panamá.

El violinista panameño Alfredo de Saint Malo

Entre los alumnos distinguidos del primer Conservatorio que alcanzaron éxitos sobresalió, por sus dotes excepcionales y dedicación, el violinista Alfredo de Saint Malo Orillac (1898-1984) quien después de iniciar estudios de violín con su padre e ingresar en 1907 en las clases de Narciso Garay, viajó a Francia en 1916 con beca que le otorgara el Gobierno del Dr. Belisario Porras. Después de tres años de intensos estudios obtiene el Primer Premio de violín y la Medalla de Oro del Conservatorio de París, uno de los galardones musicales más prestigiosos del momento. Fueron sus maestros Eduardo Nadau, Jean Gallon, Lucien Capet y el conocido George Enesco en París, así como Oscar Morini en Viena. Saint Malo inició su carrera de concertista en la sala del Conservatorio en un concierto con orquesta dirigido por Diran Alexanian y un recital acompañado al piano por el maestro y célebre compositor Gabriel Fauré.

Una exitosa carrera llevó a éste virtuoso panameño a sobresalientes salas de conciertos de Europa y América y mereció particular mención su actuación en la Symphony Hall de Boston donde ejecutó, en compañía del compositor francés Maurice Ravel, su Sonata en sol para violín y piano. En 1929 el pueblo panameño le rindió - con merecida admiración -, un homenaje en el Teatro Nacional, ocasión cuando se le otorga una corona de laureles, adquirida por suscripción popular y se le declara "gloria nacional";. Ese mismo año, el virtuoso panameño grabó El Vuelo del Moscardón de Rimsky Korsakov y el Capricho en la menor de Wieniawski para la firma Victor con Andres Kostelanetz al piano. Más adelante, en 1941, esta vez con el musicólogo Nicolás Slonimsky al piano, Saint Malo grabó obras de compositores latinoamericanos para el sello Columbia. En 1955 se trasladó a Estados Unidos contratado como profesor de violín del Departamento de Música de la Universidad de Texas, en Austin, donde murió 29 años después, a la venerable edad de 86 años. Con la muerte de Alfredo de Saint Malo desapareció el mayor violinista panameño y uno de los más prestigiosos de Iberoamérica, quien con su arte y profesionalismo llevó el nombre del país a los salones musicales más significativos de América y Europa.

Fin del primer Conservatorio

Es evidente que un balance objetivo de las actividades del primer Conservatorio de Música daría como resultado un saldo positivo y beneficioso. Sin embargo y pese a ello, la Institución dejó de existir prematuramente tras quince años de labores. A causa de un recorte presupuestario de la Administración Pública, se truncó una positiva labor pionera en el campo de las artes. A partir de 1918 el Primer Conservatorio Nacional de Música y Declamación se ve obligado, por lo tanto, a cerrar sus puertas como institución oficial y sobrevivir unos pocos años como organismo particular.

En esta oportunidad es propio mencionar a dos cantantes panameños egresados de la Escuela Nacional de Opera dirigida por Graziani. Me refiero a la soprano Antonia (Toñita) Cuevas y al tenor Manuel Díaz Gutiérrez (1894-1972). La primera fue merecedora de la admiración general de los melómanos por sus exitosas actuaciones en las temporadas de zarzuela, ópera y opereta, en los albores de la década de los años 30; éxitos que se extendieron también a Costa Rica, Perú, Cuba y México. El segundo, inició estudios de violonchelo en el primer Conservatorio de Música, llegando a participar como ejecutante, tanto en los grupos instrumentales del propio Conservatorio así como en los dirigidos por Zozaya en los sábados literario-musicales del Instituto Nacional. Posteriormente hizo estudios de canto bajo la dirección del maestro Graziani, en la Escuela Nacional de Opera, en los que destacó de inmediato por una espléndida y afinada voz de tenor agudo. Otro cantante que siempre participó con éxito en papeles estelares de diversas óperas fue Manuel Díaz7. Hoy se le recuerda por sus actuaciones en La Bohemia, Rigoletto, Madame Butterfly, Fausto y Tosca8, así como en múltiples recitales acompañado tanto por la Orquesta de la Escuela Nacional de Opera bajo la dirección de Antonio Enríquez, Walter Myers, Juan B. Valdés, y la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Herbert de Castro, como por los pianistas Ricardo Zozaya, Alberto Galimani, Humberto Vaccaro y Hans Janowitz. El conocido tenor panameño también se presentó en papeles estelares en diversas óperas y en el Town Hall de la San Carlos Opera de Nueva York, así como en la Civic Opera Company de Chicago. El Gobierno Nacional, en reconocimiento a sus éxitos artísticos, le impuso, la condecoración de Vasco Núñez de Balboa en el grado de gran oficial, en un acto público que tuvo lugar en el Teatro Nacional.

Otras compañías de ópera, opereta y zarzuela

Es preciso señalar las actuaciones, en el Teatro Nacional, de varias compañías líricas italianas, entre ellas, la de Lambardi (1908-1910), la de Sigaldi (1910), la Morton Opera Co., (1913), la Gran Compañía de Opera Italiana de Mancini (1915), la de Cleo Vicini (1915), y la más renombrada de todas: la Gran Compañía de Opera de Adolfo Bracale, que tuvo históricas presentaciones durante los años de 1917, 1918, 1919, 1920, 1922, 1928 y 1930. La Compañía tuvo un elenco de grandes cantantes, entre los que cabe recordar los nombre de Hipólito Lázaro, María Barrientos, Augusto Ordóñez, José Mardones, Ricardo Stracciari, Rosina Storchio y Flora Perini, entre otros. Bracale contó con un repertorio de cuarenta y cinco óperas, noventa y dos cantantes y doce bailarinas de la Opera Metropolitana de Nueva York. En su segunda gira, en 1918 representó, en el mes de noviembre, lo que el empresario denominó Gran Compañía de Bailes Clásicos: la primera en su género que vino a Panamá, con treinta bailarines y treinta músicos y el director Alexander Smallens en aquel momento Director de la Compañía de Ballet de Ana Pavlova.9 Es en esa ocasión que la gran Ana Pavlova, junto con Alexandre Volinine y otras figuras del Teatro Imperial de Moscú, deleitaron al público panameño con cinco funciones que incluían, entre otras obras los ballets, La Bella durmiente del Bosque de Tchaikovsky, Invitación a la Danza de Weber y Coppelia de Delibes.10 Por último, en 1930, en la temporada patrocinada por el entonces Presidente de la República, Florencio Harmodio Arosemena, se presentó el aplaudido Miguel Fleta, junto con la soprano Leila Gardner, la mezzo Zara Jey, el tenor Franco Tafuro, el barítono Carlos Tagliabue y otros.

El célebre tenor español Hipólito Lázaro11 informa en sus Memorias, que en las fechas 16, 17, 18, 19, 21, 22 y 23 de noviembre de 1919, se presentó en la ciudad de Colón, en los papeles correspondientes de las óperas: Tosca, El Trovador, Lucía de Lamermoor, La Favorita, Aída, Rigoletto y La Bohemia. Más adelante, señala que estuvo en ciudad capital durante los días 24, 25, 26, 27, 28, y 29 de ese mismo mes y que cantó los papeles estelares de las mismas obras, añadiendo que el Ministro de Japón en Panamá solicitó al empresario Adolfo Bracale que diera su consentimiento para que Lázaro cantara con la soprano Tamaki Miura la ópera Madame Butterfly";, a lo que el empresario accedió con dos representaciones "obteniendo el éxito de siempre" (...) "Después de estas presentaciones", continúa informando el tenor, "el Gobernador de Panamá organizó, en honor de la compañía italiana de ópera, una emocionante cacería de caimanes en el Río de los Lagartos" (!), nombre con que se conocía también al Río Chagres.12

Otros artistas igualmente célebres que llegaron a nuestras costas dejaron consignado en sus diarios o autobiografías hechos realmente curiosos, no siempre agradables, ocurridos en nuestra ciudad capital con algunas autoridades, como fue el caso del pianista estadounidense Louis Moreau Gottschalk.

Pedro Rebolledo, Eduardo Charpentier Herrera, Herbert de Castro y Gonzalo Brenes

El trompetista Pedro Rebolledo Puello (1895-1963), discípulo de Rufino Saiz, retornó al país en 1926, tras finalizar los Estudios de Composición con el distinguido maestro mexicano Julián Carrillo.13 En 1934 Rebolledo fundó la Unión Musical de Panamá, propulsora del primer grupo sinfónico estable nacional. Fue Director de la Banda Republicana de 1937 a 1949, así como profesor de Armonía del segundo Conservatorio Nacional. Entre su obra figuran las siguientes composiciones: Concertino para clarinete y orquesta, Fuga, Concierto para piano y orquesta, Sinfonía en fa, Obertura 1903, Sinfonía del Cincuentenario, Rapsodia Interiorana, Serenata Chiricana, y Corpus Christi en la Villa de Los Santos, entre otras.

Producto también del primer Conservatorio y colaborador asiduo de la Escuela Nacional de Opera creada por el tenor italiano Alfredo Graziani, así como de la Escuela de Música de Merel Murt y La Unión Artística Nacional14 fue el flautista Eduardo Charpentier Herrera (1904-1990) quien fungió como Director de la Banda Republicana (posición que ganó por concurso en 1949) y profesor en el Segundo Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Como compositor, Charpentier Herrera dejó una obra para Banda que comprende un número plural de Himnos Escolares, además de una Rapsodia, una Fantasía con aires Nacionales, un Vals un Panameño en Viena, así como una serie de Marchas y Danzas. Sus interesantes y útiles monografías - La Banda Republicana, así como Sinfónica, Opera y Zarzuela en Panamá, llenaron un gran vacío en la bibliografía musical nacional. Este incansable músico creó en 1953, junto con Jorge Calzudes (fagotista), Víctor Guillén (oboísta), Ricaurte Quirós (trompista) y Vicente Rodríguez (clarinetista), el Quinteto de Instrumentos de vientos de Panamá.

Personalidad catalizadora y decisiva en la trayectoria musical nacional, junto a Narciso Garay y Alfredo de Saint Malo, fue el compositor y director de orquesta Herbert de Castro (1905-1969), músico de amplios conocimientos en su mayor parte fruto de lecturas y observaciones personales, realizadas en Panamá, París y Nueva York. De Castro, miembro de una tradicional familia hebrea radicada en Panamá, después de viajar a París en 1923 en donde siguió clases particulares durante siete años con conocidos maestros, entre ellos Van den Burge, Diran Alexanian, Albert Caussade, Simone Plé y Albert Roussel, retornó a la patria llevando a cabo una labor de divulgación, sobre todo de la obra de los compositores impresionistas franceses. En 1941 al crearse la Orquesta Sinfónica Nacional, Herbert de Castro fue escogido como Director titular de la misma, posición que asumió hasta 1944, cuando partió a la ciudad de Nueva York para enriquecer sus conocimientos de dirección de orquesta con el maestro francés Jean Morel y de composición con el estadounidense Norman Dello Joio. A su retorno de Nueva York, De Castro volvió a ocupar su cargo de Director titular de la Orquesta. Como compositor dejó una reducida lista de obras entre las que cabe mencionar: Tres Cantos de Sinagoga, para coro, solista y orquesta; Pastoral, para orquesta; Film, para Cuarteto de Cuerdas, y Preludio con Giga, para dos flautas. Herbert de Castro fue durante dos décadas el infatigable representante de la Sociedad Daniel de Conciertos15, con la que trajo a Panamá, para presentaciones públicas, a grandes artistas del momento, entre ellos: Menuhin, Stern, Segovia, Mischa Elmann, Arthur Rubinstein, Jesus Maria San Roma, Piatigorsky, Arrau, Sandor, Weissemberg y otros tantos.

Gonzalo Brenes C. (1907-2003), quien iniciara estudios de música en David con Elena Jované y Santiago B. Sosa, para continuarlos luego privadamente en la ciudad capital, con Nicolle Garay y Adriana Orillac, retornó al país en 1931 después de hacer estudios de música en el Conservatorio de Leipzig, Alemania, becado por el Gobierno de Rodolfo Chiari. A partir de entonces, se inició como compositor y profesor en diversos planteles oficiales, entre ellos el Instituto Nacional y la Escuela Normal de Institutoras. Gonzalo Brenes y el poeta y escritor Rogelio Sinán, son los autores del sainete musical infantil, basado en el cuento de Carmen Lyra, La Cucarachita Mandinga16. Entre las composiciones de Brenes valga mencionar Tonadas del Trópico Niño (serie de canciones con poesías de Julio Zachrisson y María O. de Obaldía); Patria, poema para coro, con versos del poeta Ricardo Miró; Serenata Montuna, para clarinete en sí bemol y piano; Elegía al Pájaro Dela, para oboe y piano; Soliloquio, para oboe solo; y Miedo, canción con letra de Gabriela Mistral. Brenes también es autor de diversos artículos de interés histórico-musical. El gobierno nacional, presidido por Mireya Moscoso, condecoró a Gonzalo Brenes "por su labor en pro de la cultura nacional"; con la orden Manuel Amador Guerrero en grado de Gran Oficial en el mes de agosto de 2001. Inspirado, según sus propias palabras, en los escritos de Narciso Garay, Brenes se plantea el interés por el estudio del folclor, aspecto en que logró investigaciones muy meritorias en manos de los precursores, Manuel Zárate17 y su esposa Dora P. de Zárate, conocida también con el seudónimo Eda Nela.

A esta misma época pertenece Carmen de Obarrio (1906-1982), quien prácticamente no residió en Panamá. Falleció en Guadalajara, México, en 1982, a la edad de 76 años. Prosiguió estudios de piano en Los Angeles, Estados Unidos con el distinguido pianista Egon Petri. Además de tocar en varias ciudades norteamericanas, fue solista con la Orquesta de San Francisco bajo la dirección del legendario director Pierre Monteux, presentándose también en ciudad México, con la Orquesta Sinfónica, bajo la batuta del compositor Silvestre Revueltas. En 1940 ofreció un recital en la sala de la Unión Panamericana (actual Organización de Estados Americanos, OEA) con el violinista Alfredo de Saint Malo.

Durante este período se organiza el Cuarteto Panamá constituido por Antonio Aldrete, por muchos años Concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional, primer violín del Cuarteto; Antonio Enríquez, segundo violín; Gilberto Pérez,18 viola y Walter Myers, violonchelo. Myers fue, a su vez, uno de los primeros directores de orquesta panameños y titular, durante varios años, de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Es importante recalcar la significativa actividad que se llevó a cabo en el Paraninfo del Instituto Nacional, durante los Sábados Literario-Musicales, iniciados por el Dr. José Dolores Moscote, Rector del plantel en esos años.

Segundo Conservatorio de Música y Declamación, Restauración del Teatro Nacional y creación de la Orquesta Sinfónica

En el año 1941, durante la Administración del Presidente Arnulfo Arias Madrid, se crea el nuevo Conservatorio de Música y Declamación, según de los parámetros establecidos en el primero, desaparecido a finales de la segunda década del siglo. Éste queda bajo la dirección del violinista Alfredo de Saint Malo, otrora discípulo preferido de Narciso Garay y reconocido como virtuoso de prestigio internacional. La labor de Saint Malo fue rauda y a escasos meses de haber abierto sus puertas, el Conservatorio reanudó las veladas públicas de los alumnos19, colmando la capacidad de las localidades del Teatro Nacional que había sido recuperado por el Estado y que, mediante una partida presupuestal especial, había sido restaurado por el prestigioso arquitecto nacional Guillermo De Roux. El segundo Conservatorio creó, en 1943, su propio órgano de divulgación a través de la revista Armonía que daba cuenta de las actividades musicales en el país y en el extranjero.

Durante la misma administración del Dr. Arias Madrid, se organizó la primera Orquesta Sinfónica Nacional, mediante el Decreto Ejecutivo N° 65 del 27 de mayo de 1941 y se nombro a Herbert de Castro director de la misma. De Castro con cuarenta y seis ejecutantes llevó la batuta en el concierto inaugural el 18 de agosto de ese mismo año, en el Teatro Nacional, con la asistencia del Presidente de la República y su Gabinete en pleno. Actuó como solista en ese concierto el tenor y prestigioso pintor y caricaturista panameño Eudoro Silvera.

Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos miembros de las fuerzas armadas estadounidenses, excelentes instrumentistas, acantonados en la entonces "Zona del Canal";, colaboraron voluntaria y desinteresadamente con la Orquesta Sinfónica Nacional, enriqueciendo particularmente la sección de vientos. En ese período el compositor William Grant Still (1895-1978), estacionado también en una de las bases militares del Canal, dio, con la Orquesta Nacional, la primera audición mundial de su Obertura Festiva. En 1948, el compositor afronorteamericano, discípulo de Edgar Varese, escribió sus Danzas de Panamá, en recuerdo de su breve tránsito por el Istmo.

La creación de un Conservatorio Nacional de Música, como la de la Orquesta Sinfónica Nacional, trajo como consecuencia un incremento significativo en la actividad de conciertos, gracias a que Alfredo de Saint Malo, en su calidad de Director de la nueva Institución, contrató como profesores del plantel a varios artistas extranjeros así como a una substancial nómina de artistas nacionales. A finales de mayo de 1945 la matrícula del Conservatorio Nacional llegaba a los setecientos alumnos, con treinta y un profesores de planta.

La Sociedad Pro Arte Musical

En 1942 se crea la Sociedad Pro Arte Musical bajo la dirección de Alfredo de Saint Malo, quien durante una década realiza una positiva labor presentando las primeras Temporadas de abono en Panamá con la participación de solistas de cartel internacional.

Un gran virtuoso, poco conocido entonces, se presentaba con frecuencia en los escenarios panameños de ese entonces. Nos referimos a Henryk Szeryng, húngaro de origen, nacionalizado mexicano, quien en pocos años habría de lanzarse como una de las mayores estrellas internacionales del violín.

Otras actividades musicales en Panamá

Al trasladarse Herbert de Castro a Nueva York, en 1944 - en donde permanecería durante tres años -, Walter Myers, asumió la dirección de la Orquesta Sinfónica Nacional ofreciendo interesantes primeras audiciones en Panamá.20

Al año siguiente se crea el Cuarteto Saint Malo, constituido originalmente por el propio Alfredo de Saint Malo (primer violín), Frances Deck, (segundo violín), William Carbone (viola) y Mosa Chavivi (violonchelo). Estas presentaciones hicieron época por su excelente calidad toda vez que sus integrantes eran profesionales cabales de sus respectivos instrumentos. En efecto, Frances Deck, esposa de Raoul del Val, había sido también primer premio y medalla de oro, del Conservatorio Nacional de París; William Carbone fue discípulo destacado de Prime Rose así como miembro del Cuarteto de Cuerdas de la W.Q.X.R., de la ciudad de Nueva York. Y Mosa Chavivi había sido discípulo del gran violonchelista Emanuel Feuermann. Todos hacían parte del grupo profesional de instrumentistas que Alfredo de Saint Malo había contratado como profesores del segundo Conservatorio. El propio William Carbone trajo consigo a su esposa, la pianista Ethel Carbone, egresada del Eastman School of Music de Filadelfia, también profesora de piano del Conservatorio, substituida luego de su retorno a EE.UU., por Alberto Sciarretti pianista egresado del Conservatorio de Nápoles, Italia donde había merecido el Premio Giuseppe Martucci.

El Cuarteto Saint Malo en su "segunda época"; estuvo constituido por Alfredo de Saint Malo (primer violín) Alexander Feinland (segundo violín), Ernst Baker (viola) y Elizabeth Feinland (violonchelo).

El Instituto Nacional de Música

En 1953 el Gobierno Nacional, en aras de un cambio conceptual del plan de estudios del Conservatorio, oficializado mediante el Decreto Ley N° 32 del 9 de julio de ese año, aprobado por la Comisión Legislativa permanente de la Asamblea Nacional y reglamentado por el Decreto Ejecutivo N° 662 del 1 de agosto de 1953, decidió cambiar el nombre de las dos instituciones musicales oficiales más importantes de ese entonces. Así, el Conservatorio Nacional de Música y Declamación pasa a llamarse Instituto Nacional de Música y la Orquesta Sinfónica se bautiza con el nombre de Orquesta Nacional, quedando insubsistente todo el personal administrativo y docente, tanto del Conservatorio como de la Orquesta Sinfónica. Ambas instituciones, aunque con diferentes nombres, reaparecen 24 horas después con respectivos directores nuevos y algunas importantes modificaciones de carácter interno. Surge entonces Roque Cordero como Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Música junto con Jorge Luis McKay como Director Administrativo y Gonzalo Brenes como Director Asesor. A su vez Herbert de Castro fue ratificado como titular de la Orquesta Nacional. Alfredo de Saint Malo, a su vez, decidió aceptar la oferta que le hiciera la Universidad de Texas, en Austin, como profesor de violín y se trasladó a EE.UU., como titular de ese instrumento.

El compositor Nacional Roque Cordero

Roque Cordero (1917), alumno de Máximo Arrates Boza, Pedro Rebolledo y Herbert de Castro en Panamá, había partido a Estados Unidos en 1943 con una beca tramitada por el pianista norteamericano Myron Sheaffer, para hacer estudios de Educación Musical en la Universidad de Minnesota, y composición con el maestro austriaco Ernst Krenek en la Universidad de Hamline, donde obtuvo el grado de Bachellor of Art con la calificación Magna Cum Laude. Sigue estudios de dirección de orquesta con Stanley Chapple, Dmitri Mitropoulos21 y León Barzin. En 1949 se hace acreedor de una beca Guggenheim, reservada a artistas creadores de relieve. Roque Cordero es el compositor más prolífero e importante que se haya dado en tierra panameña, detentor de diversos premios y distinciones nacionales como internacionales, entre ellos el Premio Caro Boesi, del Festival Interamericano de Caracas por su Segunda Sinfonía y el Premio Internacional Koussevitzky para Grabaciones, por el registro de su Concierto para violín y orquesta. Ha sido profesor de Contrapunto, Armonía, Formas, Instrumentación y Composición en el Instituto Nacional de Música así como Director del mismo durante once años, además de Director de la Orquesta Sinfónica de 1964 a 1966, año en que renunció a sus diferentes posiciones para aceptar la Subdirección del Centro Latinoamericano de Música y una cátedra de composición en la Universidad de Indiana. Ha sido Editor Musical de la impresora Peer International Corporation. En 1972 fue invitado para asumir la cátedra de composición en la Universidad de Estatal de Illinois, en la ciudad de Norman, posición que retuvo hasta su retiro de rigor. Actualmente es Profesor Distinguido, Emérito, de la misma Universidad. Ha escrito obras por encargo de importantes fundaciones e instituciones, entre ellas: la Fundación Koussevitzky, la Fundación Coolidge, el Segundo Festival de Música Latinoamericana de Caracas, el Segundo Festival de Río de Janeiro, la Fundación Nacional para las Artes y el Centro Kennedy, ambas en Washington D.C., para la Universidad de Alabama, la Sinfónica de Venezuela, la Sinfónica de Cincinnati, la Sinfonieta de Chicago, etc. Como compositor y director de orquesta, ha dictado conferencias y clases magistrales y ha sido invitado como director huésped en diferentes centros musicales de América y Europa. Su obra, comprende para orquesta comprende Capricho Interiorano (1939); Ocho Miniaturas (1944, revisadas en 1948); Sinfonía N° 1 (1945); Movimiento Sinfónico para orquesta de cuerdas (1946), Obertura Panameña N° 2 (1944); Introducción y Allegro Burlesco (1950); Rapsodia Campesina (1953), Adagio Trágico para orquesta de cuerdas (1955), Sinfonía N° 2 (1956); Cinco Mensajes Breves (1959), Sinfonía con un Tema y Cinco Variaciones, N° 3 (1965); Elegía para orquesta de cuerdas (1973); Momentum Júbilo (l973); Seis Móviles (1975); Sinfonía N° 4, panameña, (1986), Fantasía Jubilosa (1994); Tributo Sinfónico a un Centenario (1997), entre otras. Para solista y orquesta ha compuesto Concierto para piano en mi menor (1944); Mensaje Fúnebre para clarinete solo y orquesta de cuerdas (1961); Concierto para violín (1962); Concertino para viola y orquesta de cuerda (1968); Concierto N° 2 para piano y orquesta (2001). Para piano, cabe mencionar, Preludio para la Cuna Vacía (1943); Nostalgia (1943); Sonatina Rítmica (1943); Nueve Preludios (1947); Sonata Breve (1966); Cinco Nuevos Preludios (1983); Sonata (1985); Tres Meditaciones Poéticas (1995); etc. Para dos pianos: Rapsodia (1945); Dúo 1954 (1954) ; Para piano y violín: Dos Piezas Cortas (1945); Sonatina (1946); Doble Concierto sin orquesta, para violín y piano (1978), etc. Música de Cámara: 4 Cuartetos de Cuerdas (1960, 1968, 1973 y 1983); Danza en forma de Fuga, para cuarteto de cuerdas (1943); Quinteto para piano, violín, violonchelo, flauta y clarinete (1949); Mensaje Breve, para flauta, oboe, clarinete y fagot (1957); Mensaje Breve para clarinete y fagot (1958); Tres Mensajes Breves para viola y piano (1966); Circunvoluciones y Móviles para 57 instrumentistas (1967); Permutaciones 7, para clarinete, trompeta, timbales, violín, viola, contrabajo y piano (1967); Paz, Paix, Peace, para cuatro tríos y arpa (1969); Soliloquios N° 1 para flauta sola (1975); Variaciones y Tema para cinco, para quinteto de maderas (1975); Soliloquios N° 2 para saxofón solo (1976); Soliloquios N° 3 para clarinete solo; Dúo para Oboe y Fagot (1996); Tres Veces 13, para arpa (1997). Otras obras instrumentales de Roque Cordero son Música Veinte; Tres Permutaciones para violín, violonchelo y contrabajo; Nocturno poético del Río Min, para flautas, clarinete bajo, marimba y percusión (1981); Soliloquios N° 4 para percusión (1981); Soliloquios N° 5 para contrabajo solo (1981); Soliloquios N° 6 para violonchelo solo (1992); Sonata para violonchelo (1963); Música para Cinco Metales (1980); Tres Miniminiaturas para flauta y clarinete (1985); Dodecaconcerto (1990); Cuatro mensajes para flautas y piano (1991); etc., Para coro: Salmo 113 para coro a capella (1944); Patria (1944); Sensemayá, para coro mixto y tambor (1950); Canon N° 1 para coro a capella (1961); Dos Pequeñas Piezas Corales (1966) y Música para el film panameño An Mar Tule (1971). Cordero escribió también un Curso de Solfeo, que es texto utilizado tanto en el Instituto Nacional de Música como en la Escuela de Música de la Universidad de Panamá, de Puerto Rico, de México y de Venezuela, así como un Tratado de Armonía. En 1966 la Universidad de Hamline le otorgó un Doctorado Honoris Causa. Es casado con la profesional estadounidense Elizabeth Lee Johnson, profesora con especialización en música instrumental de la Universidad de Minnesota. Ha ejercido la docencia en Escuelas Secundarias en Wisconsin y en Montana y ha dirigido la Banda de Música en ambos centros. Ha traducido, así mismo, al inglés, la ópera El Gato con botas del prestigioso compositor catalán Xavier Montsalvatge así como el poema de la Cantata para la Paz, de su esposo, Roque Cordero, de quien ha sido colaboradora asidua en la copia de partituras.

Algunos de los discípulos de Roque Cordero

Entre los alumnos de composición de Roque Cordero, en el Instituto Nacional de Música, sobresale José Luis Cajar Escala (1914-1982) discípulo de Máximo Arrates Boza en la Escuela de Artes y Oficios y de Pedro Rebolledo en el Conservatorio Nacional, quien recibe diploma de Composición del Instituto Nacional de Música y se convierte en primer trompetista de la Orquesta Nacional, posición que desempeña por muchos años. Posteriormente Arrates Boza viajó a México a enriquecer sus conocimientos musicales y estudió dirección de orquesta con el Maestro Sergio Celibidache. Fue también Director titular de la Banda Republicana posición que ejerció hasta su deceso, para ser reemplazado por Luis Antonio García. Entre sus obras aparecen: Estampas Panameñas (inspiradas en tres cuentos del escritor Eustorgio Chong Ruiz) y Tres Miniaturas (escritas dentro del idioma dodecafónico y dedicadas a Teodoro Tirelli), así como una número plural de pasillos, tamboreras, himnos escolares y marchas. Cajar dirigió en varias ocasiones la Orquesta Nacional como director invitado.

Marina Saiz Salazar (1930-1990), recibió Diploma de Composición y de Educación Musical del Instituto Nacional de Música. Reside en Estados Unidos y su obra incluye, entre otras composiciones, Ensayo para orquesta; Quinteto para soprano, clarinete, violín, viola y violonchelo; Fuga para cuarteto de viento; Siete Piezas para violín y piano; Preludios para piano; y Sonata Sejatpar, para piano y orquesta: obra estrenada por la Orquesta Filarmónica de Búfalo durante el III Festival Interamericano de Washington, D.C., en 1965.

Edgardo Quintero (1938) realizó estudios en el Instituto Nacional de Música y ha incursionado también en la creación musical con sus Himnos escolares, la Fuga escolástica, Tres Espectáculos Folclóricos, entre los cuales sobresale Dos Noches y una madrugada. Ha participado como compositor y arreglista en Festivales de Música como el OTI y el de Viña del Mar. Su Punto "Santa Librada"; (1966) aparece en el disco Así suenan mis Raíces, grabado por la Orquesta Sinfónica de Panamá en 2001.

Clarence Martin (1922-1980) talentoso compositor y prácticamente autodidacta, dejó una obra reducida entre la cual se distingue El Escondite del Prófugo, de 1976, para oboe y cuarteto de cuerdas dedicada al virtuoso oboísta panameño Luis Efraín Castro.

Fermín Castañedas Del Cid (1930) se ha desempeñado como percusionista de la Orquesta Nacional durante varios años además de Director de orquesta y compositor. Inició sus estudios de música en el Conservatorio Nacional y recibió el Diploma de Educación Musical del Instituto Nacional de Música. Siguió diversos seminarios de Dirección de orquesta y composición en Venezuela, República Dominicana, Austria, España y en Alemania, con Carlos Mendoza, Enrique García Asencio, Hans Swarovsky y Rodolfo Halffter, entre otros. Fue Director Asistente de la Orquesta Nacional, Fundador y Director de la Banda de Música de la Guardia Nacional de Colón y Mayor Ejecutivo del Departamento de Música de las desaparecidas Fuerzas de Defensa. Es profesor de Instrumentación, Composición y Solfeo, en el Instituto Nacional de Música. Su obra, algunas de las cuales han sido ejecutadas en Estados Unidos, España, Costa Rica y Argentina, comprende: Las Tres JJJ, para dos clarinetes (1978); Cuarteto para cuerdas (1978); Intercambio 6, para flauta, oboe y violín (1978); Sonatina, para piano y violín (1979); Cinco Miniaturas para orquesta (1979); Sinfonía N° 1, "Finisterre"; (1979/80); Concierto para clarinete y orquesta (1980); Concierto para violín y orquesta (1980/81); Concierto N° 1 para oboe y orquesta (1981); Concierto N° 2 para oboe y orquesta (1982); Concierto para piano y orquesta (1983); Concierto para corno inglés y orquesta (1984); Pequeño Concierto para violonchelo y orquesta (1984); Ave María Panameña, para soprano (1991); Obertura Kayuc, para orquesta (1985); Patria Herida, Poema Sinfónico (1985); La Muerte de Leviatan, Fantasía para coro y orquesta (1989); Musikpus, Quinteto de viento (1986); Tempestad Triste, para orquesta de cuerdas (1986); Dos Lecciones para piano, Estudios (1987); Ballet Percusivo, para percusión y baile (1990); Iguandulí, Romanza para clarinete y guitarra (1990); Compañeros, para quinteto de viento (1992).

Temporadas de Verano

En 1955, Enrique Sosa, la sazón Director del Departamento de Bellas Artes del Ministerio de Educación conjuntamente con el compositor Gonzalo Brenes, inicia de manera sistemática la presentación de Temporadas Artísticas de Verano a precios populares en el Estadio Juan Demóstenes Arosemena con la participación de la Orquesta Sinfónica, artistas solistas, coros y bailarines nacionales. Anteriormente, se habían realizado presentaciones semejantes, aunque no reglamentadas, gracias a los esfuerzos de los entonces directores de Bellas Artes, profesores Bonifacio Pereira y Julio Aldrete, respectivamente. La actividad artística de verano fue incrementada posteriormente por Mario Augusto Rodríguez, prestigioso periodista, Director del entonces Departamento Nacional de Cultura del Ministerio de Educación, que reemplazó al que se conocía como Departamento de Bellas Artes. Sucedió a Rodríguez el renombrado escritor nacional Rogelio Sinán. Dicha actividad de verano contó, para su realización, con el patrocinio de capital privado, a través de empresas dispuestas a cooperar con el enriquecimiento y consolidación de la identidad nacional.22

Nueva generación

Eduardo Charpentier de Castro (1927), hijo y discípulo del músico, flautista y ensayista Eduardo Charpentier Herrera, es egresado, del Conservatorio Nacional de Música y Declamación de Panamá, con especialización en flauta (1947). Con una Maestría del Roosevelt School of Music, de la Universidad de Chicago (1950) hizo un curso de Música de Cámara con el célebre Marcel Moyse, en Marlboro College de Vermont; siguió estudios superiores de flauta y dirección de orquesta en el Conservatorio Nacional de Música de París, Francia, con Gaston Crunell (1951) y Eugene Bigot, respectivamente (1956); obtuvo un Post Grado de la Escuela Eastman de la Universidad de Rochester, (1957) y un Doctorado en Música y en Educación Musical de la Columbia Pacific University de California (1985) año, en que representó a Panamá en el Primer Encuentro Musical Centroamericano de Música folclórica y contemporánea que se realizó en San José de Costa Rica. Ha sido flautista de la Orquesta Sinfónica Nacional (1944); profesor en varios colegios secundarios de la ciudad capital, así como profesor de teoría, solfeo y flauta en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación desde 1951 y flautista de la Banda Republicana (1960). En 1966 fue escogido en concurso abierto por el Ministerio de Educación, como Director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional cargo que ejerció durante 22 años. Fue Director Asesor del Instituto Nacional de Música en 1971; Director del Departamento de Música de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá durante 18 años y Director del Plan Juvenil de la Orquesta Nacional, desde 1981. En 1976 fundó y dirigió la Orquesta de Cámara de Panamá y en 1992 a instancias del Rector de la Universidad a la sazón, Dr. Carlos Iván Zúñiga, creó la Orquesta de Cámara de la Universidad, de la que fue Director titular. Ha sido Director huésped de diversas Orquestas, en Costa Rica, Colombia y México así como en Florida y Birmingham, Alabama, Estados Unidos. El catálogo de su obra comprende: Para orquesta: Fuga en la menor (1950); Ensayo Típico (1950); Siesta y Fiesta (1961); Tres Estampas (1968); Obertura Aniversario (1981); Romanza y Danza Panameña, para violín y orquesta (1981); Cantilena India, para flauta y orquesta (1981); Opus amigo, para oboe y orquesta (1985); Tonadas (1985); Encore (1985); y Concierto para oboe (1986), entre otras. Para música de cámara: Rondo para flauta y piano (1949); Marcha para Quinteto de viento (1950); Improvisación para flauta sola (1950); Estudio para flauta sola (1957); Cantilena India para flauta y piano (1961); Romanza y Danza Panameña para violín y piano (1961); Panameño, Panameño, tamborito para orquesta de cuerdas (1976); Feliz día del Padre, para flauta y clarinete (1989); Divagaciones para corno inglés y piano (1989); Monólogo para violonchelo (1989); Tonada para clarinete y piano (1989); Segundo Monólogo para violonchelo (1990); Los Sátiros y la Ninfa, para flauta sola (1990); etc. Para canto: Para Entonces, con letra de Manuel Gutiérrez Nájera (1949); Dos Canciones Infantiles (1988); Canto a Panamá para tenor y cuarteto de cuerdas, con letra de Carlos Cano Cartán (1990); Canto a Mari Fe, para tenor y cuarteto de cuerdas, tenor y piano, tenor y orquesta (1990); Marcela de Panamá, para tenor y piano, tenor y orquesta (1992). Para piano: Preludio (1948); Passacaglia en re menor (1949); Allegro (1949); Fuga en la menor (1950); Toccata y Canción (1961). Diálogo para piano, a cuatro manos (1992); Para dos pianos: Tres Estampas (1961); etc. Para coro y orquesta: Premio Universidad, con letra de Carlos Cano Cartán (1993). Es autor también de una serie de transcripciones y arreglos para Orquesta Sinfónica así como de arreglos para orquesta de cámara.

Jaime Ingram Jaén (1928) inició los estudios de piano con su madre, continuándolos en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación de Panamá. En 1947 obtuvo por concurso la beca Olga Samaroff del Instituto de Música Juilliard en la ciudad de Nueva York lo que le permitió entrar a las clases de la célebre pedagoga pianista, para continuar después de su deceso con Joseph Bloch. Al recibir el Diploma de Piano (1949) continuó estudios en el Conservatorio Superior de Música de París con el gran pianista francés Yves Nat, donde obtuvo el Diploma en 1950. Posteriormente trabajó dos años con el Prof. Bruno Seidlhofer, en Viena, Austria. A partir de ese momento inició una carrera pianística por diferentes ciudades del Continente Americano, Europa y Medio Oriente con recitales y conciertos con orquesta, y muy particularmente con recitales a dos pianos con su esposa la pianista brasileña Nelly Hirsch. Se ha presentado también en recitales de Sonatas para piano y violín con Alfredo de Saint Malo y Henryk Szeryng. Ha sido jurado en diversas competencias internacionales de Piano, tales como el Concurso Internacional Vianna da Motta, en Lisboa (1960 y 1968) en Macao (1997); el Concurso Internacional Tchaikovsky de Moscú (1978 y 1982), del Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria para compositores, realizado en México y Madrid (2000) y del Concurso internacional de Piano, "Ignacio Cervantes"; de La Habana, Cuba (2003). Fue, junto con su esposa, creador y primer Director de la Asociación Nacional de Conciertos (1962) así como creador y primer Director General del Instituto Nacional de Cultura (INAC) de Panamá (1973); Delegado de Cultura de la Organización de Estados Americanos (OEA) de Washington (1979 y 1980). Ha participado en Festivales Internacionales como el de Música Francesa, (Sao Paulo, 1953); el de Música Contemporánea (Palacio de Bellas Artes, de Ciudad México en 1964); Latino Americano de Música (Universidad de San Marcos, Lima, 1965); Internacional de Coligny (Ginebra, Suiza, 1973); Internacional de Pianistas (Bucaramanga, 1988); el Internacional de piano "Bogotá 450 años"; (1988); y el Internacional de Tunja (1988). En 1959, Ingram obtuvo el Premio de Disco de Río de Janeiro, con el sello Ricordi con obras de Schubert, Brahms y Camargo Guarnieri. Con su esposa, ha grabado, a dos pianos cinco CD, cubriendo una amplia gama de la literatura para los dos instrumentos que se extiende desde el período Barroco hasta hoy. Grabó así mismo 15 Canciones Infantiles que se cantan en Panamá en arreglos propios para dos pianos. Ha sido Profesor de piano en el Conservatorio Nacional de Música de Panamá, Profesor superior de piano en la Academia Paulista de Música (Sao Paulo, Brasil) y es en estos momentos Profesor Extraordinario en el Departamento de Música de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá. Es autor de múltiples artículos publicados en diferentes revistas y periódicos nacionales que versan sobre cultura en general y música en particular. Es autor también de un extenso ensayo intitulado Historia, Compositores y Repertorio del Piano, publicado en 1978 por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deporte de Costa Rica. Una segunda edición revisada de este ensayo, ha sido publicada por la Editorial Universitaria (EUPAN) de Panamá en 1993. Por último la obra didáctica, Orientación Musical, que incluye elementos de la música, estructuras musicales, historia de la música tanto en Europa como en América y Panamá, lanzada en su primera edición por la Editorial EUPAN, en 1978, ha tenido tres impresiones además de la nueva edición de 2002, revisada y ampliamente enriquecida, impresa por Universal Books, Panamá. Además de su actuación como concertista, Ingram Jaén ha sido Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República en el reino de España, la Santa Sede (Roma), el reino de Marruecos y la República Argentina. Es Miembro de la American Liszt Society y de la Scriabin Society of America de Nueva York; miembro de la Junta Asesora de la Ciudad del Saber y otras entidades educativas y culturales.

Nelly Hirsch de Ingram (1928) discípula sobresaliente del virtuoso brasileño Souza Lima en la ciudad de Sao Paulo inició sus presentaciones públicas al frisar los 14 años de edad con el Concierto en mi bemol mayor (K.482) de Mozart en el Teatro Municipal de la gran metrópoli brasileña mereciendo significativas críticas, entre ellas, una del legendario Mario de Andrade, y continuó con el Concierto en Mi menor de Chopin y el N° 3 en do menor de Beethoven. En 1948 viajó a París para continuar estudios con el maestro Yves Nat, y recibió el Diploma de Piano en 1951. Ha sido profesora del Conservatorio Nacional de Música y Declamación durante varios años, del Conservatorio Jaime Ingram S.A., fundadora del Kinder Musical y, junto con su esposo, creadora de la Asociación Nacional de Conciertos. Durante 43 años se dedicó a la literatura para dos pianos con Jaime Ingram.

Entre los frutos del nuevo Conservatorio, además de los antes mencionados, han destacado: Damián Carles, organista, egresado de la Universidad de Chicago con una Maestría, quien fuera Profesor de Armonía e Historia de la Música en el Conservatorio y en el Instituto Nacional de Música, siendo Director de este último de 1966 a 1972. Alberto Charpentier de Castro, clarinetista, alumno de solfeo de su padre Eduardo Charpentier Herrera y de clarinete de Ramón Fernández, respectivamente, en el Conservatorio Nacional de Música, pionero en Panamá en la divulgación de las más relevantes obras para su instrumento, tanto sólo como con orquesta y en música de cámara. Se recibió de Licenciado en Filosofía, Letras y Educación con especialización en Música, de la Universidad de Panamá y en 1985, tras concurso formal, ganó una cátedra universitaria en la categoría de Agregado. Durante varios años ha sido primer clarinete de la Orquesta Nacional; actualmente es profesor titular del Departamento de Música de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad.

Luis Efraín Castro, virtuoso del oboe, discípulo en el Conservatorio Nacional de Música del profesor Víctor Guillen, egresado después de la Universidad de Panamá con la Licenciatura en Filosofía, Letras y Educación con especialización en Música. Ha sido muy activo en recitales, música de cámara y conciertos con orquesta, dentro y fuera del país; primer oboísta de la Orquesta Nacional; profesor en la Escuela de Música de la Universidad; fundador (1975) y profesor, del Plan Juvenil de la Orquesta, del que fue Director Administrativo durante varios años. Se ha desempeñado como miembro del Quinteto Erika para instrumentos de viento y del Quinteto Clásico de Viento. En 1985 presentó la primera audición mundial del Concierto para oboe y orquesta del compositor Eduardo Charpentier de Castro en el Festival de El Valle de Antón. En 1992 fue nombrado Director Asistente de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Panamá. En 1993 fue Director Encargado de Extensión Cultural de la Universidad. Ese mismo año representó a Panamá en la Conferencia Internacional para Dobles Cañas, en la ciudad de Minneapolis, EE.UU. Es miembro de la Asociación Internacional de las Dobles Cañas y fue Decano (1999) de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá.

Priscila Filós, pianista, alumna de Ana Ruiz y René Brenes en el Conservatorio de Panamá, egresada luego del Conservatorio Peabody de Baltimore, obtuvo posteriormente un Doctorado de la prestigiosa Universidad de Indiana. Actualmente reside y es profesora de piano en Estados Unidos de Norteamérica. Es autora de un ensayo sobre la obra pianística del compositor Roque Cordero, intitulado El piano en las obras de Roque Cordero.23

Maritza Tagarópulos de Kitras, alumna en Colón de María Alcové y Leo Cardona, con estudios superiores en el Conservatorio Elinikon de Atenas, Grecia, en las clases de piano de la profesora Eli Georgiadou, alumna de Alfred Cortot, donde – tras tres años de residencia -, obtuvo el título de Profesora y Solista de piano con el Primer Premio por unanimidad del jurado.

Carmen Cedeño de Alza, violinista destacada, alumna de Teodoro Tirelli en el Conservatorio de Nacional de Música y en el Instituto Nacional de Música de Panamá. Con beca de la Fundación Frank Ulrich, de Colón, realizó estudios de especialización en el Conservatorio Nacional de Música de la Universidad de Santiago de Chile, con los violinistas Enrique Iniesta y Alberto Dourthé de donde egresó con la Licenciatura en Interpretación Superior con mención en Violín y el premio Orrego Carvalho, máxima distinción que otorga el Conservatorio Nacional de Chile a los alumnos más destacados. Posteriormente, becada por la Organización de Estados Americanos (OEA) estudió en la Academia Chigiana de Siena, Italia, con el maestro Riccardo Bréngola. Ha ejercido la docencia en el Instituto Nacional de Música así como en el Plan Juvenil, a la vez que ha sido Concertino de la Orquesta sinfónica Nacional de Panamá, cargo que actualmente ocupa en la Orquesta de Cámara de la Universidad de Panamá. Ha sido solista de la Orquesta Sinfónica Nacional en diversas ocasiones con los Conciertos de Max Bruch, Beethoven, Katchaturian, Bach (en mi mayor), Brandenburgos N° 4 y 5 así como Mozart N° 3, 4 y 5. En 1971 representó a Panamá en la Orquesta Sinfónica Mundial con actuaciones en Nueva York, Orlando y Washington, bajo la dirección de Arthur Fiddler. En 1985, también en representación de Panamá, participó en la Orquesta Filarmónica Mundial en Estocolmo, Suecia, bajo la dirección del maestro Carlo María Giulini. Es actualmente profesora de violín en la Escuela de Música de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá.

Soprano panameña con éxitos profesionales conquistados en Europa, particularmente en Holanda, es Marianne Blok quien inició estudios de canto en clases privadas y en el Conservatorio Nacional de Música con Martha Spoel, para enriquecerlos después en Amsterdam, Holanda. Marianne ha actuado en diferentes óperas, entre ellas La Flauta Mágica de Mozart, Lucía de Lammermoor de Donizetti y Rigoletto de Verdi. Es también profesora de canto en dos importantes instituciones musicales de ese país donde se presenta en recitales y conciertos.

La Asociación Nacional de Conciertos

En 1962, Nelly y Jaime Ingram crean la Asociación Nacional de Conciertos, único organismo en Panamá que hace cuarenta años se dedica a la presentación de temporadas anuales de música con prestigiosos artistas nacionales y extranjeros. La Asociación es una empresa sin ánimo de lucro, regentada por una Junta Directiva, un Presidente y un Director Artístico. La Asociación de Conciertos patrocina así mismo un Campamento Musical en El Valle de Antón, frecuentado por un número plural de jóvenes que recibe instrucción instrumental de diferentes maestros extranjeros contratados especialmente para el evento.

Discípulo de Tito Medina y Francisco Castillo, el guitarrista Jorge Bennett (1968) continuó estudios en la North Carolina School of Arts donde obtuvo la licenciatura en Música con énfasis en composición. Entre sus obras aparecen: Dolor y dulzura para piano, Cuatro suites líricas, Cuarteto para saxofones, La Máscara sensual de ella para clarinete y piano, Quinteto para viento y violonchelo, Tres cuadros para Ivonne, para cuatro flautas y seis cuerdas, Cuarteto para cuatro guitarras, etc. Para orquesta escribió: En el Río, Suite Lírica, Momentos Espirituales, Fantasía para oboe y orquesta, Serenata para orquesta de cuerdas, y Reflexiones.

Instituto Nacional de Cultura y Deporte (INCUDE)

En 1970 el gobierno, creó el Instituto Nacional de Cultura y Deporte (INCUDE) que quedó bajo la Dirección General del Lic. Rigoberto Paredes. Las instituciones artísticas del Ministerio de Educación pasaron a formar parte de la Dirección de Cultura del nuevo ente estatal.

Dos años más tarde, se inauguró la Escuela de Música de la Universidad de Panamá, adscrita a la Facultad de Filosofía, Letras y Educación, actualmente Facultad de Humanidades y se escogió como Director de la misma a Eduardo Charpentier de Castro.

Creación del Instituto Nacional de Cultura (INAC)

En 1974 se dividió el Instituto Nacional de Cultura y Deporte (INCUDE) en dos instituciones autónomas e independientes, creando así y mediante el Decreto N° 63 del 6 de junio el Instituto Nacional de Cultura (INAC) que presidió, en calidad de Director General, el pianista, profesor Jaime Ingram, bajo cuya responsabilidad quedaron todas las instituciones oficiales de educación artística especializada, tales como la Escuela Nacional de Danzas, la Escuela Nacional de Artes Plásticas, el Conservatorio Nacional de Música y Declamación así como la Orquesta Sinfónica Nacional, el Teatro Nacional, el Concurso Literario Ricardo Miró, los Museos Nacionales, la Academia Panameña de la Lengua, la Impresora de la Nación y la Dirección del Patrimonio Histórico.

Tras un agresivo plan de desarrollo artístico, a nivel nacional, el INAC, en lo pertinente a la música, reestructuró la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección, entonces, de Eduardo Charpentier de Castro; mejoró los salarios de los músicos y contrató nuevos instrumentistas del exterior hasta alcanzar una plantilla de sesenta y cinco músicos, única hasta ese momento en la historia de la Orquesta; invitó a directores extranjeros para diversas presentaciones públicas; abrió a Concurso Público la subdirección de la misma con un jurado internacional entre los que estuvo el compositor y director de orquesta guatemalteco Jorge Sarmientos; instituyó los conciertos y recitales didácticos en el Teatro Nacional con la participación de solistas nacionales y extranjeros, además de la Orquesta Sinfónica, a los que se llevaron a más de diez mil estudiantes por temporada; organizó las temporadas de conciertos y recitales que se extendieron durante ocho meses del año, además de la temporada de Verano, a nivel nacional; instituyó los talleres de creación musical para los que se contrataron diversos maestros y compositores del exterior; puso en vigencia el Plan Juvenil de la Orquesta Nacional; integró el Gran conjunto folklórico del INAC con la participación de artistas escogidos entre todas las regiones del País, etc; restauró totalmente el Teatro Nacional, venido muy a menos por falta de un mantenimiento adecuado, recobrando así su original esplendor y elegancia con mejoras sustanciales entre las que cabe mencionar - además del nuevo sillerío, las lámparas de cristal, el bar inglés en el vestíbulo de la entrada, la nueva distribución de las butacas del anfiteatro, el sistema de aire acondicionado central, los nuevos camerinos, el novísimo sistema de iluminación y sonido -, un excelente equipo de grabación, además de la adquisición de dos pianos Steinway de gran cola de concierto importados de Hamburgo, Alemania. El Teatro se reinauguró con una serie de 32 espléndidos espectáculos con artistas nacionales e internacionales contratados especialmente para la ocasión.

Los Directores Generales del Instituto Nacional de Cultura (INAC) han sido hasta hoy: Jaime Ingram J. (fundador de la Institución y su primer Director General), Arístides Martínez Ortega, Dr. Diógenes Cedeño Censi, Lic. Julia Regales, Dr.Alberto Osorio, Ricaurte Martínez, José Franco, Carlos Delgado, Rafael Ruiloba y Pablo Barrios quien lo preside actualmente.

Nuevos profesionales

Egresado de la Escuela de Música de la Universidad Federal de Bahía, Brasil, y con estudios superiores de Dirección de orquesta con el maestro Stanislaw Wislocki en la Academia Federico Chopin de Varsovia, Polonia, Jorge Ledezma funda en 1976 el Coro Música Viva, que pocos años después obtiene el Primer Premio, por aclamación, en el Concurso Polifónico Internacional Ciudad de Ibagué, Colombia. El Coro Música Viva alcanzó rápidamente merecidos éxitos profesionales, tanto dentro como fuera del país. A su vez Jorge Ledezma ganó, por concurso, la plaza de Director Asistente de la Orquesta Nacional, posición que mantiene hasta la fecha. En 1983 Ledezma fue gestor de la creación de la Asociación Música Viva que se dedica a la presentación periódica de espectáculos musicales, incursionando también en la composición.

Generación más joven

La clavecinista y musicóloga panameña Julieta Alvarado de Rieppel, discípula en Panamá de Nelly Hirsch de Ingram, actualmente reside en Estados Unidos de Norteamérica y está casada con el pianista estadounidense Daniel Rieppel. Alvarado hizo estudios superiores en el Instituto Musical de Cleveland donde obtuvo la Licenciatura con especialización en piano, luego la Maestría con especialización en clavecín y por último el grado de Ph.D en Música Antigua, por la Universidad de Indiana en Bloomington. En Europa continuó estudios de ejecución en instrumentos históricos de teclado, con Luigi Tagliavini en Italia, Montserrat Torrent, en España y Gustav Leonhardt, en Holanda, donde completó su doctorado en musicología histórica en la Universidad de Utrecht. Ha realizado investigaciones sobre el repertorio barroco iberoamericano tanto en España, como en Bolivia y México. En el 2001 presentó el estreno americano de los dos conciertos para clavecín y orquesta de Marianne von Martinez (1744-1812), compositora austríaca del siglo XVIII. Es actualmente profesora en el Southwest State University de Minnesota y ha sido galardonada con la beca Fullbright de Estados Unidos, por tres años, para la investigación y estudios de los manuscritos de obras para tecla del Archivo Musical de Chiquitos, y los instrumentos antiguos conservados en Bolivia. El matrimonio Rieppel ha cosechado éxitos profesionales en recitales y festivales tanto en Estados Unidos como en Europa, ella con el clavecín, él con el piano.

Otros profesionales panameños son: Gelasio Morales, talentoso y activo guitarrista egresado de la Escuela Nacional de Música, Licenciado en Humanidades con especialización en Música, Profesor de Segunda Enseñanza y profesor de su instrumento en la Escuela de Música de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional; Carmelo Moyano, guitarrista, con una Licenciatura en Humanidades con especialización en Educación Musical, Cursos de Perfeccionamiento en Educación Musical y Profesor especializado en la materia. Moyano es Profesor a tiempo completo en la Escuela de Música de la Universidad Nacional donde dirige también diversos coros.

Original de Santiago de Veraguas, el guitarrista Emiliano Pardo-Tristán es graduado del Instituto Nacional de Música de Panamá (donde posteriormente trabajó como docente) con estudios en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, con el maestro José Luis Rodrigo. Amplió conocimientos con los maestros José Luis González de Aloy, Alicante, y Ricardo Cobo, en la Universidad de Temple, Filadelfia (EEUU), donde también hizo estudios de teoría y composición con Cynthia Folio y Maurice Wright, respectivamente. Ha frecuentado cursos monográficos de composición con el maestro Leo Brouwer, de electroacústica en el Instituto de Investigación y Coordinación de París, de dirección de orquesta en el Instituto de Directores de Orquesta de Carolina del Sur y en el Carnegie Hall de Nueva York con el gran maestro Piere Boulez. En 1996 frecuentó las clases maestras dictadas en el Conservatorio Peabody de Baltimore del guitarrista Manuel Barrueco, etc. Ha actuado tanto en Panamá como en Martinica, Austria y Estados Unidos; actualmente (2001) se desempeña como docente en la Universidad La Salle y el Conservatorio Bryn Mawr de Filadelfia, ciudad donde reside. Fue el creador del Primer Encuentro Internacional de Guitarra Panamá 89 y ha sido director artístico del Círculo Panameño de Guitarra y creador así mismo del nuevo Concurso Centroamericano de Composición para guitarra Roque Cordero. Como compositor su obra comprende, entre otras, un Trío de guitarras, Tambor de la agonía, Concerto Grosso Alla Fiesta, etc. Es miembro de varias asociaciones internacionales de música.

En l987 un grupo de empresarios melómanos y ejecutivos crea el Festival de Música de El Valle de Antón, que lleva ya varias celebraciones a su haber. Los conciertos se llevan a cabo en la iglesia de San José, parroquia de El Valle con una asistencia multitudinaria.

Los pianistas Luis Troetsch y su esposa Margarita Perez de Troetsch, hicieron estudios en el Conservatorio Nacional de Música, el primero con Américo Rengifo, Carlos Dutary y el ruso Alexander Ksendosky; Margarita hizo estudios, desde los 8 años de edad con Hans Janowitz, Earl Graves, Priscila Filós, Carlos Dutary y Alexander Ksendowski, entre otros. Ambos se dedicaron mayormente a la música de cámara, muy en particular a la literatura para piano a cuatro manos. Luis, posee la Licenciatura en Música del Daemen College, de Amherst, Nueva York y Estudios de Docencia Superior. En Panamá hizo estudios esporádicos con Jaime Ingram. Es actualmente profesor de piano en la Escuela de Música de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad. Margarita, hizo también estudios con Nelly y Jaime Ingram. Actualmente se dedica a la enseñanza privada del piano. Es, conjuntamente con otras instrumentistas, fundadora e integrante del grupo de música antigua Los Saltimbanquis que ha cosechado aplausos tanto en Panamá como en Buenos Aires, México, Madrid y París.

En 1981 Ricardo Risco Cortés (n. 1960) después de iniciar estudios en Panamá ingresa al Conservatorio Nacional de Música de México donde cursó las carreras de Composición, con Mario Lavista, dirección de Orquesta con Pedro Cortinas y dirección coral con Alberto Alva, a la vez que participó de diversos cursos de dirección de orquesta, análisis musical del siglo XX y composición, con los maestros Felix Carrasco, Rodolfo Halffter, Fernando Lozano y el húngaro István Lang. En 1986 fundó y dirigió el Ensemble Coral del Conservatorio Nacional de México; fue también director titular del Coro de la Universidad Autónoma de México, del Ensemble Coral y Orquesta de la Ciudad de México y del Coro Polifónico "Simón Tapia Colman";, director asistente de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, así como Director huésped de diversos coros y orquestas de México. En 1993 siguió un curso de interpretación de música barroca, Claudio Monteverdi, su música de cámara, con el maestro Nigel Rogers. Ha sido profesor, durante más de 10 años, en el Conservatorio Nacional de México y de otras instituciones musicales de ese país. Como director de orquesta ha dirigido obras tales como: Gloria de Vivaldi, Misa de la Coronación y Requiem de Mozart, la Novena Sinfonía de Beethoven, la Sinfonía Fúnebre y Triunfal de Berlioz, el Requiem de Fauré, los Nocturnos de Debussy, la Segunda Sinfonía de Mahler, Cantata Alexander Nevsky de Prokofiev, Carmina Burana de Orff, Los Planetas de Holst, Sinfonía de los Salmos de Stravinsky, Sinfonía N 13 de Shostakovich, Choro N 10 de Villalobos, Sinfonía Hidalgo de Miguel Bernal, Cantata a la Patria de Blas Galindo, etc. Su obra comprende, composiciones para voz: Resurección para soprano y piano (1984), Confeso para mezzo soprano y piano (1985); para coro a capella: Reversible (1989), Vocalise (1990), Aleluya (1990), Sonetos (1992-1997), Piedra de Sol (1998), así como Dos Canciones para coro infantil, etc., obras para diversos instrumentos: Octandro para clarinete amplificado (1985), Variaciones para clarinete amplificado (1986), Preludio y fuga para piano (1986), Introversión para violonchelo (1986), Dúo para flauta y clarinete amplificado (1986), Numens Nocturnalis para flauta de pico (1990), Modus Nocturnus para flauta alto (1993), etc., Trío Fantasía Cuasi una Sonata para violín, violonchelo y piano (1985), Sparkling Light para cuarteto de cuerdas (1988), Imágenes del Cuarto Naranja para flauta, violín, viola y violonchelo (1992), etc., Convergentes para orquesta de cuerdas (1995), Música Nocturna para timbales y orquesta de cuerdas (1986), Gaia (Mantra por la Tierra) para orquesta sinfónica (1991), Mantram para coro y orquesta (1999), etc. Escribió también música incidental para teatro, Noche con tres Lunas (1989) entre otras. Cortés ha sido merecedor de innumeras becas y Premios a la vez que ha participado en varios Foros Nacionales e Internacionales donde se ha interpretado su obra así como en diferentes grabaciones en CD, entre ellas, en calidad de productor y director, las Ocho Miniaturas de Roque Cordero con la Orquesta Sinfónica de Panamá de la cual es subdirector titular.

Otros profesionales

En 1992 llegó a Panamá el músico brasileño Elcio Rodríguez De Sá, con cursos superiores de Composición y Dirección Musical, de la Escuela de Música de la Universidad Federal de Bahía (UFBA), Salvador, Brasil, dedicándose en primera instancia a cooperar con diversos grupos musicales panameños en su calidad de compositor, arreglista y director. En estos momentos (1999). Ejerce como Profesor de tiempo parcial en el Instituto Nacional de Música del INAC, en las asignaturas de Contrapunto, Formas y Análisis, Introducción a la Armonía y Dictado, así como Profesor especial del Departamento de Música de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, de Armonía y Dictado. En el catálogo de su obra aparecen, entre otras: A Fonte Eterna (1980), Pantalla (1997), para orquesta; Darién (1998) música escénica para coro y orquesta; gran cantidad de obras y arreglos (con originales de Brenes, Lennon-McCartney, Veloso, Nascimento, Jobin, Piazzolla, etc.) para coro mixto: Quodlibet (1977), Queima do Judas (1978), Paula e Bebeto (1979), Xele (1983), Tueje (1984), Duas Sereias (1990-93), Trevo no Frevo (1992), Eu sei que vou te amar (1993), Menino do Pelô (1994), Tonada de Baile (1994), Sina (1994), Eleanor Rigby (1995), etc. Obras para coro mixto con acompañamiento de percusión u otra combinación instrumental; obras para guitarra sola, Madrugando (1975), Preludio (1976), Kinaxixe, Sertanitam y Suite Africana (1983), Anticuario y Dos Estudios (1993); guitarra y diversas combinaciones instrumentales; obras para orquesta de cámara: Caraiva (1977), Anonymus (1980), Njale, con percusión (1987); 7 Tríos, para tres guitarras u otras combinaciones, como saxofón, guitarra y violonchelo; obras para piano, flauta, flauta dulce, violonchelo, voces, etc. Es creador y director del grupo vocal Vox Líber y ha escrito, además, monografías y obras didácticas como Armonía Funcional (1993), 130 Lecciones de Solfeo (1994), Piezas y Ejercicios para guitarra (1984) etc.

Teresa F. Toro fue alumna de Jesús Morales y Francisco Velásquez en el Instituto Nacional de Música donde obtuvo el título de Instrumentista de guitarra. En 1985 viajó al Brasil donde hizo un curso superior de guitarra en la Escuela de Música de la Universidad de Bahía, bajo la orientación de Cristina Tourinho. Seguidamente participó en diversos seminarios de su instrumento tanto en Bahía como en Sao Paulo y Porto Alegre con maestros brasileños y argentinos. Dinámica y aplaudida solista de su instrumento tanto dentro como fuera del país es además miembro fundador e integrante del Grupo Saltimbanquis. En 1998 fue la organizadora del II Encuentro Internacional de Guitarra en Panamá, del cual es Coordinadora de Conciertos y Seminarios. En noviembre del 2000 se presentó como solista en el VII Festival Internacional de Guitarra, "Guitarra y Mujer 2000";, en San José de Costa Rica. Es actualmente profesora de guitarra en el Instituto Nacional de Música y en el Departamento de Música de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá. Teresa es casada con el ya mencionado compositor brasileño Elcio Rodriguez De Sa.

Néstor Castillo Restrepo (1954) ha sido el primer Decano de la nueva Facultad de Bellas Artes, Ex Director del Departamento de Música y Profesor titular de la Escuela de Música de la Universidad Nacional. Posee una Licenciatura y una Maestría en Dirección de Orquesta de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil y de la Catholic University of America, de Washington, D.C., respectivamente. Castillo, fue también Director Asistente de la Orquesta Sinfónica Nacional y profesor de composición en el Instituto Nacional de Música. Como compositor cuenta ya con un número plural de obras, entre ellas: Suite Concertante para orquesta de cámara; Elegía Metalúrgica para declamador y Quinteto de Metales; Momento de Arte para flauta y piano; Semitonalidad Rural, para flauta y guitarra; Fábula musical para declamador y grupo de cámara de viento-madera y percusión; Advenimiento para declamador y piano, Música Incidental para la obra teatral En la Cantina de Pancha Manchá del escritor y sociólogo Roberto Leis, etc. Es autor también de una serie de artículos sobre música en general, entre ellos: El Hombre y la música; Manifiesto musical; La Problemática de la Música en Panamá; La Música Precolombina de Panamá, etc. En agosto de 1988 el maestro Castillo creó la Orquesta Filarmónica de la Universidad de Panamá de la cual es Director titular y es en estos momentos Decano, una vez más, de la Facultad de Bellas Artes.

Facultad de Bellas Artes de la Universidad y la Fundación bel canto

Durante la Dirección de Néstor Castillo Restrepo tuvo lugar la creación de la Facultad de Bellas Artes (1993) de la Universidad Nacional, a la que quedó adscrita el Departamento de Música, con su Escuela y todo el personal docente que durante varios años funcionó bajo la égida de la Facultad de Humanidades, hasta el nombramiento del Decano de la nueva Facultad.

Hasta aquí una relación muy sucinta de los hechos musicales más significativos de Panamá, en lo que va de República. No se ha incluido en este escrito la música popular, ni el jazz, ni la música de baile en general, ni la llamada música típica, tan significativas también como géneros en el planteamiento de la identidad nacional. Sus protagonistas, compositores unos, excelentes ejecutantes, cantantes y directores otros, algunos inclusive con sólido prestigio internacional, constituyen baluartes importantes y hasta emblemáticos ya algunos de ellos, exigen, cada cual en su género, un estudio especializado como prolijo.

Panamá, mayo de 2003.


Notas

arriba

vuelve 1. Cuando Panamá se separó del Reino de España solicitó formalmente formar parte de la gesta emancipadora, presidida por Simón Bolívar, uniéndose voluntariamente al grupo de países que conformaban la unión bolivariana: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia o Alto Perú. Pero una vez terminadas las guerras independentistas del siglo XIX los diferentes países se fueron disgregando para transformarse en lo que son hoy día. De igual forma Panamá, después de cuatro intentos fallidos, sólo logró independizarse de Colombia en noviembre de 1903.

vuelve 2. Sárah Bernhardt (1844-1923) la celebérrima actriz francesa particularmente aplaudida por sus actuaciones en Federa de Racine y Rui Blas, de Victor Hugo, actuó en Panamá durante los años en que se construía el Canal Francés.

vuelve 3. Manén (1883-1971) dejó unos interesantes testimonios en su escrito Mis experiencias, Barcelona 1944.

vuelve 4. Claudio Brindis de Salas (1852-1911) el gran violinista cubano (Ver, Música en América).

vuelve 5. Las puertas del Teatro ya se habían abierto el 1° de octubre para la toma de posesión del segundo Presidente Constitucional de la República, José Domingo de Obaldía Gallegos, quien en una de sus primeras ordenanzas decretó la enseñanza de la música en las escuelas oficiales de la República.

vuelve 6. Orlando Martínez, Ernesto Lecuona, Ediciones Unión, La Habana, Cuba, 1989.

vuelve 7. El tenor Manuel Díaz, fue, además, un reconocido odontólogo, egresado de la Universidad de Pennsylvania, EE.UU.

vuelve 8. En cuyo papel de Mario Cavaradossi, actuó, en el Teatro Nacional de Panamá, junto a la soprano Stella Roman de la Opera Metropolitana de Nueva York, contratada para la ocasión. En esa misma presentación actuó en el papel de Cesar Angelotti, Raoul Del Val (bajo), profesor de canto, a la sazón, en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación.

vuelve 9. Fue también Director de la ópera de Boston, asistente de la Orquesta de Filadelfia y Director del Radio City Music Hall de Nueva York, entre otras cosas.

vuelve 10. En esa época el pintor español Francisco Vallarín hacía trabajos de escenografía en el Teatro Nacional.

vuelve 11. Hipólito Lázaro (1898-1964) tenor español. La cita es tomada de, El Libro de Mi Vida, Editora Nacional de Madrid, 1968. Páginas, 420, 424, 534 y 535.

vuelve 12. El divo catalán que se consideraba un excelente cazador da cuenta de su aventura en la selva panameña donde logra atrapar a un mono tití y una hembra caimán de doce pies y medio de largo, con ciento setenta y siete libras, para partir, al día siguiente, rumbo a Cuba, en el vapor Heredia de la Compañía Frutera, “después de una de las cacerías más emocionantes y simpáticas de las que he intervenido en mi largo ambular por el mundo, en uno de los parajes más espléndidos de la tierra”, termina diciendo. Obra cit.

vuelve 13. Julián Carrillo (1875-1965) compositor mexicano, uno de los precursores de la utilización de los micro-intervalos cuyos primeros ensayos datan de 1895 y una de las personalidades musicales más conspicuas del Continente. Su Tratado Sintético de Armonía, fue libro de texto en el Conservatorio de Música de Panamá en 1945.

vuelve 14. Creada por la puertorriqueña Cruz Vera de Real.

vuelve 15. La Sociedad Daniel de Conciertos era regentada, desde Madrid, con sucursales en México, la Habana y Buenos Aires, por el célebre empresario Don Ernesto de Quesada, con oficinas en Calle Los Madrazo, 16, hoy día en manos de su hijo Ricardo de Quesada. La Sociedad Daniel de Conciertos se ocupó siempre de espectáculos artísticos de alta categoría no solo en España sino a todo lo ancho y largo del Continente americano.

vuelve 16. El compositor panameño Roque Cordero es el autor de la instrumentación de la obra. Valga la ocasión para aclara que la Cucarachita Mandinga no es un cuento nacional sino un cuento universal y se conoce tanto aquí como en Egipto o en Cuba.

vuelve 17. Profesional de la química, egresado de la Universidad de París, Francia.

vuelve 18. Gilberto Pérez (1910-1996) docente del Instituto Nacional de Música, primera viola de la Sinfónica Nacional y de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Panamá, forjador de la Banda de Música de la Escuela de Artes y Oficios, arreglista de música popular, incursionó también en la composición musical. Entre su creación, además de algunas obras de carácter popular, se encuentra un Cuarteto de cuerdas y unas Danzas folclóricas panameñas.

vuelve 19. De las que daba cuenta detallada, Manuel J. Navas, funcionario del Ministerio de Educación, en una columna eventual que publicaba la decana Estrella de Panamá y que constituía la delicia de todo el estudiantado del Conservatorio Nacional de Música y Declamación a la sazón.

vuelve 20. Así por ejemplo, el 5 de marzo de 1951 bajo la dirección de Walter Myers, en el Teatro Nacional, se brindó un concierto sinfónico con obras de los compositores estadounidenses, en primera audición en Panamá: American Suite de Charles Wakefield Cadman, Suite Op. 12 de Deems Taylor, Rapsodia en blue de George Gershwin y Sinfonía N 2 de Howard Hanson. Actuó como solista el pianista norteamericano Ray Cox.

vuelve 21.El maestro griego Dimitri Mitropoulos (1896-1960) fue su mecenas durante 4 años. De ahí que el primer hijo de Roque Cordero fuera llamado Dimitri, en honor al maestro y amigo.

vuelve 22. Entre las primeras firmas comerciales que brindaron su cooperación, están: Empresas Martinz, Cemento Panamá S.A., Banco Nacional de Panamá, Compañía Panameña de Aceites, Compañía de Productos de Arcilla, The Chiriquí Land Company, The Chase Manhattan Bank, además de la Caja de Seguro Social, la Caja de Ahorros y la Lotería Nacional de Beneficencia, entre otras.

vuelve 23. El Piano en las obras de Roque Cordero, publicado en San José de Costa Rica, Litografía e Imprenta LIL, S.A., 1985.


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